Reseña

ALTAR: “Toda naturaleza se desvanece en el útero”

1 Dic , 2015  

Mientras que a la mayoría de las bandas se les dificulta lograr claridad u objetivos en lo que al género se refiere, estos muchachos seducen y aterran al mismo tiempo apenas con el distintivo toque de sus guitarras empantanadas.

Por Sebastián Lanzillotta

¿Acaso se redirigió geográficamente Nueva Orleans? Escuchá su larga duración debutante y enterate por qué estamos en condiciones de afirmar que Altar terminó con tu existencia.

Rápidamente podríamos diagnosticar que “Toda naturaleza se desvanece en el útero” es un compendio de maldición y pudrición, gratuitas y extremas con rebajes necesarios donde se acentúan sus riffs moribundos, gordos e infinitos.

Es que esta placa no se toma descansos. Cuando parece que un tema va a respirar, la opresión y pesadez desde la lentitud misma redoblan la apuesta y emanan la dosis de droga galopante y suficiente para que no te levantes. La cuenta da diez, quedaste grogui. La hipnótica densidad se viralizó por tus órganos y te obligó a asentir con tu cabeza a su antojo y compás. Te tomó todo el cuerpo, se apoderó de vos, te arrastró. Así de jodida es esta gema del underground nacional y mayor exponente del sludge/doom en la vena Eyehategod.


Quizás el álbum no posea la flexibilidad suficiente como para conquistarte con fastuosidad en la primera oída (mucho más si no sos un arduo escucha del estilo), aunque el secreto para que así sea puede que se halle en cierta versatilidad del cantante, Juan Machado, que por más que no se aleja de los cánones, alterna a menudo del bramar gutural al chillido insolente pseudo blacker y no se concentra tanto en esa especie de berrido característico con síndrome dispéptico (lo cual me parece un punto alto para la diferenciación); el pibe es lisa y llanamente un enviado de Belcebú hacia los mismísimos óvulos fecundados, llevándoles el mensaje de NO NACER. Por otra parte, el baterista, Agustín “Goro” (si se me permite el seudónimo) Morelli, saca manos por todos lados convirtiéndose en el sustento de la sonoridad arrolladora de la agrupación.

Me anoto con “Sé el problema que querés ver en el mundo”, “La vidriera llena de expuestos”, “Últimas palabras de un civil muerto” y “El silencio es un ciudadano modelo”; sublimes composiciones que se destacan por sobre el resto. Altar te asegura que nada es para siempre y que esa es tu mejor opción, porque LA VIDA INDIGNA.

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