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El Festival Brie volvió al Ensamble

21 Ago , 2014   Galería

Del 2 al 24 de agosto se desarrolla una nueva edición del Festival Brie en el Banfield Teatro Ensamble.

Por Adrián Sotelo
Fotos: Manuela González

César Brie está en Lomas de Zamora. Antes, este actor, director y dramaturgo argentino estuvo en Italia, donde fundó el Teatro Tupac Amaru; en Dinamarca, donde colaboró con el Odin Teatret; y vivió veinte años en Bolivia donde fundó el Teatro de Los Andes antes de radicarse en Italia, donde vive actualmente. Pero ahora está en Lomas de Zamora, más precisamente en el Banfield Teatro Ensamble que organiza un nuevo Festival Brie del 2 al 24 de agosto. ¿Por qué elige esta sala de la zona sur del Gran Buenos Aires cada vez que visita Argentina? ¿Qué tiene este lugar para él? “Es un lugar maravilloso. No podría elegir uno mejor. Estoy feliz de hacerlo aquí. El Ensamble es un grupo de personas que construye su destino artístico y social. Los siento como hermanos más jóvenes”, afirma el artista.

“El teatro estaba hecho de relaciones y estás aquí solo”, exclama un personaje de “El mar en el bolsillo”, la primera obra que se pudo ver durante el festival que presenta una obra por fin de semana. A diferencia del año pasado, en el que Brie presentó obras en las que actuaba su compañía italiana Teatro Presente y que en su mayor parte eran reescrituras de obras de la literatura universal, esta vez presenta cuatro unipersonales escritos, dirigidos y actuados por él. En el primero, un actor se despierta convertido en cura. ¿Piensa que el catolicismo y el teatro van a contramano? “La visión católica se ha opuesto al teatro. Históricamente, los actores eran enterrados fuera de la tierra consagrada. Muy mal vistos por la iglesia”, reflexiona el dramaturgo que, igualmente, admira al Papa argentino.

“Nacen paralelos. Texto y acción nacen al mismo tiempo. A veces, tengo las acciones y no tengo el texto, entonces me detengo y lo escribo. Otras, tengo el texto y después el cuerpo reacciona. Es aleatorio”, describe César Brie el proceso creativo de estas obras. Consultado por la posible existencia de una causa para que una idea se convierta en un unipersonal y no en una obra para más intérpretes, dice que “depende del momento. ‘Árbol sin sombra’ decidí hacerla solo porque estaba solo. Ya no tenía más mi grupo.”

“Mi sueño es que haya una única justicia para el rico y para el pobre”, dice Brie en “Árbol sin sombra”, la durísima obra basada en “Tahuamanu”, un documental que él mismo dirigió y que da testimonio de una masacre de campesinos que ocurrió en Bolivia en 2008. La particularidad de la puesta es que en muchos momentos César Brie no hace de ningún personaje sino que es él mismo contando una historia que vivió de cerca. Objetos que cobran gran valor simbólico, como los trajes que aquí cuelgan como colgaban en “Karamazov” y en “El mar en el bolsillo”, parecen ser uno de los sellos de Brie. El abrumador silencio en el que quedaba la escena cuando finalizaba el clásico de Dostoievsky, también está presente aquí pero mucho más largo. El artista deja que el público reflexione durante varios minutos hasta que alguno se anima a aplaudir.

El tercer fin de semana fue el turno de “Sólo los giles mueren de amor” que, según su autor, trata de “un hombre que está velando un vestido hasta que descubre que se está velando a si mismo”. El jueves 21 y el sábado 23 a las 21, y el domingo 24 a las 18 se presentará “120 kilos de jazz”, una comedia sobre “un gordo que tiene una novia que no sabe que es su novia y quiere entrar a una fiesta en la que ella va a estar. Para ello finge ser el contrabajista de la banda que se va a presentar. Pero no sabe tocar”. Con esta obra finalizará el Festival Brie. Sólo por ahora porque César anhela poder volver a vivir en Argentina. Será bienvenido.

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