Coberturas,Temperley

El laberinto que Bowie envidiaría

26 Ago , 2016  

Lab & Rinto es una obra de teatro muy singular, donde el imaginario del espectador cumple un rol fundamental, si el lector tuvo la suerte de ver “el mapa de mi mundo” (actuada por Rosimari Jacomelli) entiende a qué me refiero. Yo creo que no hay nada más gratificante y hermoso para un artista que encontrar su lenguaje: Rosimari, Quique y Claudia lo lograron. Tres artistas del carajo (no tengo un mejor adjetivo) que en un escenario magníficamente ambientado nos cuentan, al mejor estilo Cortázar, pequeñas partes de una historia donde el orden no altera el producto y se interpela al espectador. La hacen íntegra, sólida y profunda, con un contenido que te deja con el cursor del procesador de texto titilando… Pensando en todos esos lugares comunes que tocaron que sin querer son uno y muchos a la vez, la magia de la metáfora del lenguaje. El juego de palabras es el laberinto circundante, ¿se podría decir que la escenografía es lo literal del guión? El contenido está en el peso de cada palabra que desencadena otra, y a la vez otro significado, interminable, como los tejidos del personaje “Rinto” que cuando terminan hay que destejerlos para empezar de nuevo…