Entrevistas,Notas

El lenguaje del jazz ecléctico

3 Abr , 2015   Galería

Silvina Aspiazu, guitarrista líder de Raskoski Hot Club, destaca la variedad de estilos que maneja el quinteto de gipsy jazz y swing, cuenta su experiencia en la producción discográfica independiente y analiza la escena local del género.

Por Flavio Ogrizovic
Fotos: Gran Angular

Integrada además por Pablo Cordonet (voz, guitarra y batería), Juan Mazzeti (trompeta), Juan Manuel Rodríguez (guitarra y ukelele) y Leandro Zappino (contrabajo), la banda combina su sonido “acústico y crudo” con un “condimento teatral” que caracteriza sus actuaciones en vivo. El 7 de marzo presentaron en el Banfield Teatro Ensamble (BTE) su nuevo trabajo de estudio, “Segundo”. La premisa que se proponen y llevan adelante es “emular la atmósfera de una época” y hacer una música que pueda ser disfrutada por cualquiera.

¿Cómo y cuándo arrancó Raskoski Hot Club?
En el BTE participo de un espectáculo que se llama Café Concert desde el 2000 para el cual armamos pequeños números de música. Surgió un gusto muy grande por la música de una película de Woody Allen, que se llama Dulce y Melancólico, en la que hay un guitarrista fanático de Django Reinhardt, y decidimos junto con Pablo Cordonet y un contrabajista armar un trío de jazz gitano que se llamaba Palmintieris. A partir del 2001 estamos tocando esta música en ese espacio. Con este grupo tocamos en algunos festivales en La Plata, Berazategui y otros lugares por un par de años. Después el grupo se desarmó y en el 2008 revivimos la idea de tocar esa música de los años ’30, pero con un violinista y trabajando en el formato de quinteto “hot club”, como lo era El Quintette du Hot Club de France fundado por Reinhardt, que contaba con tres guitarras, un violín y un contrabajo. Así formamos Raskoski Hot Club y aunque han habido modificaciones (ya no hay un violinista sino un trompetista), desde el 2008 venimos tocando con continuidad.

¿Por qué se tomaron tanto tiempo para meterse en el estudio y producir?
Porque, si bien cada vez que nos presentábamos con algunas de las dos formaciones a la gente le gustaba mucho, nunca pensamos en consolidarnos como un grupo estable. Y como en el BTE uno no se dedica a una sola cosa, fuimos postergándolo. Pero con el empujón que nos dio la idea de tener un sello discográfico propio en el BTE, decidimos grabar dos discos en ese año. Uno de ellos fue el de Raskoski Hot Club. No fue un disco para cerrar una etapa sino para abrirla. Tuvo muchísimo éxito, se empezó a vender mucho y nos abrió la puerta hacia un montón de lugares. Tocamos en Capital, en algunos festivales como el Festival Internacional de Jazz BS AS 2012 donde tocamos en el Parque Centenario ante más de dos mil personas. Cuando grabamos el disco no esperábamos que tuviera la repercusión que tuvo. A partir de la grabación de ese disco, Raskoski empezó a moverse más profesionalmente como grupo.

Mencionás a Reinhardt y también  Alemán como sus principales influencias, ¿Los descubrieron a ambos a partir de esa película?
Oscar Alemán está muy presente cuando uno estudia guitarra. Pablo Cordonet, por su lado, tenía un abuelo fanático de Alemán, o sea que él conocía mucho su música. Y a Django Reinhardt lo teníamos lejanamente conocido, y a partir de esta película de Woody Allen, nos fascinó porque las versiones que presentó eran muy originales. Lo que nos gusta a nosotros del gipsy, del swing y de toda la música que nos influye de los años ’30 es la crudeza y lo acústico del sonido, porque los instrumentos no pasan por ninguna electrificación. Pero es verdad que Raskoski no reproduce exactamente ese tipo de música porque, de hecho, Reinhardt y Alemán usaban guitarras eléctricas, con cuerdas de metal, y en cambio, nosotros preferimos las cuerdas de nylon. También utilizamos en general, y particularmente en el segundo disco, arreglos más modernos. No somos un grupo que hace covers sino que tomamos una impronta y hacemos una música propia.

Tanto Raskoski Hot Club como Segundo fueron grabados de forma independiente, ¿Qué podés contarme acerca de esa experiencia?
Grabado en forma independiente es grabado a pulmón. Para el primer disco juntamos una plata en el BTE que alcanzaba para grabar todo en una jornada. Tuvimos que grabar los 12 temas del disco y no es lo aconsejable. Pero si bien fue un trabajo de hormiga, de poca plata, lo pudimos hacer muy bien y en un estudio muy bueno. Ya llevamos dos mil discos producidos y la distribución la hacemos en los shows, principalmente. Con ese dinero recuperamos lo que invertimos para el primer disco y pudimos hacer otro disco.

Grabaron su primer disco, los invitaron a eventos y eso les dio una visibilidad que antes no tenían, ¿Con qué expectativas entraron al estudio para grabar Segundo?
La idea fue aprovechar todo el empujón de la primera etapa de Raskoski y tuvimos la intención de grabar con otro concepto. Por ejemplo, grabamos en dos jornadas en vez de una, incluimos otros instrumentos y músicos invitados, y los más importante para mí es que la selección y los arreglos de las canciones son mucho más elaborados por nosotros. Es un disco más oscuro y con un repertorio más variado de estilos y arreglos.

¿Qué importancia le dan ustedes en el vivo a la estética visual, tanto en sus presentaciones como en sus videoclips?
Nos parece fundamental porque Raskoski no es un grupo de jazz que uno está acostumbrado a ver. Raskoski tiene un condimento teatral que no suelen tener los músicos de jazz, y está bien que así sea. Pero nuestra propuesta intenta emular la atmósfera de una época, a través de la ropa, la ambientación, una coreografía y más. Y si bien esta propuesta no podemos llevarla a todos lados, nos interesa cuidar la estética, sentarnos de determinada forma, con determinadas luces y un vestuario que tenga que ver con todo eso.

En vivo versionan a Reinhardt,Alemán, Louis Armstrong, que son referentes del género, pero también a las bandas sonoras de algunas películas como Dulce y Melancólico de Woody Allen y Pulp Fiction de Tarantino. ¿Ésta heterogeneidad es parte de la esencia de Raskoski o son arrebatos que les permiten cambiar el aire en ciertos momentos del vivo?
La heterogeneidad no es un arrebato porque la propuesta de Raskoski es hacer un sonido acústico y crudo que mezcla el lenguaje del jazz con algunas cosas del tango, del folclore y del rock, acompañada por una estética visual que tenga que relación. Y esto tiene que ver con lo que te decía antes acerca de Segundo, un disco que tienen más variedad que su antecesor.

¿Qué análisis podés hacer de la escena jazzera local a nivel nacional?
Para mí hay una movida muy grande de jazz y con varias líneas, algunas más puras del jazz contemporáneo y otras que trabajan la fusión con el folklore y el tango. Me parece más interesante y original la movida que engloba el jazz que la que hoy engloba el rock. Por supuesto que hay mucha gente que se queda afuera del jazz contemporáneo porque les parece un embole.

¿Crees que estos nuevos matices del jazz pueden llegar a acercar más el género al público?
Acercan más gente, es cierto. A mí me gusta el jazz puro, pero requiere un oído que tenga ganas de escuchar sólo eso. Por eso yo no encuadro a Raskoski dentro de esa línea, porque Raskoski es un grupo que hace música para cualquier oído y para cualquier persona que no le gusta el jazz. Es una música más convencional y con un lenguaje que todos podemos apreciar y disfrutar. Ese es el objetivo de Raskoski.

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