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Entrevista a Ivo Ferrer: Universo Ivo

4 Nov , 2013  

Hiperactivo y delirante, Ivo Ferrer, es un artista difícil de encasillar. Su mundo musical está construido en torno al juego y a la irreverencia del “deber ser”. Las letras de sus canciones navegan por situaciones cotidianas contadas de una manera simple y directa. Quizás la mejor forma de dejar fluir su imaginación infinita sin revestimientos ni decoros. A poco de haber presentado el disco Aunque ya esté grande, aún quiero ser astronauta, charlamos con uno de los músicos que está moviendo la escena del under.

Por Carla Mariel Castro
Fotos FF Fernández

En su departamento porteño suena el Compi Albino. Un mix de canciones de diferentes artistas, presentado por el sello independiente Monqui Albino,  del cuál Ivo forma parte. Tiene una inclinación marcada hacia la cultura emergente. “Se me hace difícil escuchar música vieja, porque escucho mucha música de ahora. Tengo como una hiper recepción de cosas que están pasando en este momento, y como es super interesante no siento la necesidad de escuchar otras bandas. Si encima lo puedo ver en vivo”. Su naturaleza contrasta con lo simétrico y descoloridos de los edificios de la ciudad de Buenos Aires. Y ello, no solo por la cantidad y variedad de plantas que habitan su balcón, si no, y fundamentalmente,  por la frescura y tonalidad con la que encara sus proyectos. Además de músico y traductor,  Iván admite que le encanta dibujar y mientras mira la pared que le hace de soporte a su espalda cuenta: “Me gusta lo figurativo, aunque acá dibujé todo más bien abstracto, capaz si hubiera peces por todos lados sería figurativo, pero bueno, no es el caso”. En esa lógica de la contradicción permanente nos vamos a sumergir por el resto de la tarde.

A los 15 años, Iván Ferrer empezó a tocar la batería y fue telonero de bandas como  El otro yo y Cadena Perpetua, entre otras. “Cuando empecé a tocar la batería fue: La quiero pegar”,  ríe mientras se toma un mate.  “No es que ahora no la quiero pegar, pero no voy por ese lado. Después dejé de tocar la bata porque se desarmó la banda en la que estaba y a la que más fichas le había puesto. Sentí que había pasado de ser un batero a ser un batero de banda, y ahí perdés mucho. El identificarte completamente con un grupo te hace perder cierta cuestión de identidad, al menos mientras seguís cierto patrón. Y en un viaje con amigos aprendí a tocar la guitarra, que al principio mucho no me gustaba. Empecé a componer temas propios, temas depresivos principalmente”. La búsqueda inagotable de nuevos horizontes lo llevó a encontrarse con un universo desconocido que se desarrollaba en el circuito under de Capital Federal. “Empecé a conocer mucha gente, un día un pibe me invitó a una fecha en el Pacha (espacio cultural clave dentro del circuito under porteño) y me copó mucho la onda. Ahí conocí poetas, músicos, y flashié con lo que hacían. Y fui creando música desde un lugar mucho más abierto, conociendo otras formas y conectándome con esas otras formas. De repente me encontré tocando todas las semanas y de golpe tocando tres veces por semana. También me pasó que siempre fui de generar yo las fechas para tocar. Entonces a partir del organizar fechas y crear espacios conoces un montón de gente. Y por una cuestión de dar y recibir, así como vos invitas músicos, ellos te vuelven a invitar y se genera un ida y vuelta que está re bueno. Me parece que en ese ida y vuelta está la clave de todo”.

Arriba del escenario el Iván real le dio paso a Ivo Ferrer, ¿Cuándo hiciste esa transición?

Hace como tres años más o menos. Pasa por construir un personaje. Ivo es un personaje, y está bueno que lo sea. Digo, no es que soy yo todo el tiempo, y me subo al escenario para desnudar mi alma y tocar. Pongo cosas de eso, pero también desde una ficción que está buenísima. Y fue creciendo, tanto desde un aspecto de construcción de personajes vocales y escénicos como también desde la búsqueda de un sonido. Siempre va desde el mismo personaje que son muchos a la vez. Trato de crear una identidad desde la música a través de un personaje, que puede ser ecléctico o no pero es un personaje. Por ahí hay gente que hace canciones más desde la sinceridad y desde los deseos íntimos. Soy sincero desde la canción pero no necesariamente todo lo que diga me pasó. Creo la ficción y desde ahí juego un montón. Muchas veces mis letras tienen esa cosa de absurdo, de extremista en algunas cuestiones. Que igual lo banco.

¿Cómo es el proceso de composición de tus canciones?

Es a través del personaje. Me pongo consignas y trato de que lo que escribo tenga una idea. Hay veces que no lo logro, puede pasar. Pero así sea simple, me gusta que tenga una idea. Todo bien con las palabras enroscadas o difíciles pero a mí no me gustan. Prefiero que la idea sea palpable. A veces puede ser que la idea sea no tener una idea, hacer algo más abstracto. Me gusta lo que puedo entender.  En un momento estaba haciendo canciones que eran un poco de amor, no del todo. Y hablando con Tomi Lebrero (músico) me dijo: Si vas a hacer una canción de amor, hacela de amor del todo, no medio de amor. Y me re copé con las canciones de amor. Pero asi como en mis temas está la canción de amor, también está la consigna del personaje loser que hace las cosas para que la chica guste de el y no gusta. Es como ubicarse totalmente y admitirse en ese lugar. Chau sos ese. Digo, si te metes desde un lugar más sincero, el propio ego o autoestima anularía esa parte y lo disfrazarías mucho más.

¿Cómo viviste el lanzamiento de tu primer disco de estudio?

En realidad, yo no sabía que había hecho un disco al principio, no me parecía que fuese uno. Lo empecé a hacer porque tenía muchos amigos que me decían que tenía que grabar, y un día dije bueno dale, voy a hacerlo. Fui al estudio y no sabía muy bien lo que quería grabar. Tenía un par de canciones y pensé “bueno hago estas cinco”. De las cinco una no sabía cuál era, otra no la tenía terminada, una de las que empecé a grabar después no me gustó y la saqué y quedaron cuatro que las fui terminando dentro del estudio.Y durante el proceso, grabé casi todo yo, también participaron Manu Cáreter y Sergio Quinto. Salió en Septiembre, habiéndolo terminado en Mayo porque no me animaba a presentarlo, me parecía medio raro. Ahora sabiendo que es un disco lo escucho y me parece que está bien, pero cuando tenía solo los nativos, los ponía en el celular y un día me gustaban y otro no. Lo escucho medio raro, pero a la vez desde lo raro me gusta. El primer tema Creo que me está gustando tiene un sonido muy raro. La batería la grabé yo. Estaba con los auriculares probando si sonaba bien y cuando le pregunté a Sergio (de Estudio Quinto, lugar donde se grabó el disco)  si podía empezar me dijo: No ya está, con lo que tocaste está bien. Y lo metimos así, después no sabía cuál iba a ser la letra y le metimos esa al final. Hay un trombón mal tocado, unos coritos míos en los que parece que cantan unos nenes. Mucho de lo que pasó fue librado al azar, pero esa era la idea. Y ahora estoy pensando en grabar otro disco en diciembre para que salga en Marzo del año que viene. Antes era medio anti con la idea de grabar, pensaba que estaba bueno que lo que tocaba pasara ahí en vivo durante las presentaciones y chau.  Pero ahora cambié de opinión. La idea de crear algo que perdure me gusta mucho.

Hace poco tiempo formaste “Ivo Ferrer y Los tremendos”, ¿Cómo resultó ese cambio de tocar solo a tocar con once personas y coordinar una banda?

Había salido una fecha para tocar en La Oreja Negra, que es un lugar que está re bueno para ir con una banda. Entonces le dije a un par de amigos y todos me dijeron que si al mismo tiempo. Alguno se sumó después pero más o menos fue así. Al principio éramos como 15. Después de eso, salió la fecha del ND Ateneo para tocar como soporte en los diez años de carrera de Marcelo Ezquiaga. Y fui con la banda. Esa fecha nos exigió un montón pero a partir de eso logramos armar un set que está re bueno y que suena re prolijo. Me da mucho gusto tocar con ellos, y está bueno que eso que tocamos lo podamos llevar a otro lado.

Tocar con  los tremendos es una cosa re distinta a tocar solo. Siendo tantos músicos está bueno que el énfasis esté puesto en la música.  Yo no sé si le ponía tanto énfasis en la música tocando solo. En realidad no voy a dejar de tocar solo porque también me gusta mucho. Cuando me presento solo me gusta más charlar o ponerme en el personaje. Entonces es como alternar ambas cosas: por un lado eso que es más teatral, y por el otro lo puramente musical. Estoy tratando de hacer menos fechas pero que estén buenas. Aunque no parezca, soy bastante obsesivo con las cosas que hago. Si bien a veces parece que muchas cosas están libradas al azar, trato de tener todo más o menos pensado.

¿Y cómo ves el futuro?

Tengo ganas de seguir haciendo música, es lo único que sé. No le quiero poner una presión,  y  entonces es dejar que sea lo que tenga que ser. De lo único que estoy seguro es que quiero seguir tocando hasta que sea viejo. Y cantarles canciones a mis nietos que hablen de las nuevas bicis voladoras que van a existir.

Ivo Ferrer en soundcloud

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