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Espacios culturales y un balance sobre el arte en Zona Sur durante el 2014

2 Ene , 2015   Galería

Según contaron desde Designum, Espacio Disparate, Galpón de Diablomundo y Casa Puchero  se fue un año marcado por muchas actividades y aprendizaje.

Por Melisa Pardo
Fotos: Maximiliano Zurita, Mariana Marin, Macarena Iglesias Gualati y Paula Peralta.

El 2014 fue un año en el que las actividades callejeras invadieron la agenda de eventos de Zona Sur, además de las fechas tradicionales de obras de teatro o de shows de diversas bandas. Tal como reafirmamos desde Agenda Prisma, Zona Sur propone una amplia oferta de eventos culturales y es la cuna de grandes artistas que han trascendido y de otros tantos que, estamos seguros, lo harán.

Algunos espacios culturales de Zona Sur consideraron que el 2014 fue “un año positivo” y “de mucha actividad”.

El responsable de la galería de arte de Temperley Designum, Damian Calvis, consideró que “fue un año positivo” ya que desde el lugar pudieron realizar talleres, actividades, espectáculos artísticos, muestras y charlas.

“Hemos apostado fuerte a la cultura, ofreciendo un espacio independiente para las artes. Una gran cantidad de público ha disfrutado en forma totalmente gratuita de más de 20 muestras de excelente nivel. Lentamente la gente va conociendo el espacio y esperamos que se vayan adueñando del mismo”, contó Calvis a Agenda Prisma.

Desde Banfield, Casa Puchero destacó que en su primer año tuvo “bastante actividad y aprendizaje”. “Hemos podido abrir el espacio para dar varios talleres y se han mantenido estables a lo largo del año, así que estamos contentos. En cuanto a los eventos que realizamos, tuvimos una buena convocatoria, aunque hubiéramos querido que haya más público, por el espacio y por la calidad de artistas y propuestas que han pasado por este espacio”, contaron.

El Galpón de Diablomundo tuvo “un gran año” ya que según explicaron desde el espacio cultural “se brindaron once talleres artísticos y de calidad de vida al que concurren alrededor de 100 alumnos”.  Destacaron que tienen “una convocatoria promedio de cuarenta espectadores en teatro independiente; tres ciclos bimensuales, el ciclo Tímbrico de Curepas, el ciclo Vesquevez (teatro-producción propia) y el ciclo Tokuro (literatura y teatro-producción propia)”.

“Los tres tienen buena convocatoria, gran nivel artístico y una devolución fantástica del público. Nos han visitado artistas increíbles, Leo Maslíah, Hernán Ríos, Facundo Guevara, Manu Mansilla, Cuatro Vientos, Rosimari Jacomelli, entre otros; profes del nivel de Cristina Ghione y Gustavo Lecce, Giselle Dana”, precisaron.

Agostina, de Espacio Disparate, señaló que el lugar terminó el 2014 “con casi 200 alumnos en los diversos talleres de arte” y que tuvieron “una programación muy completa”.

“Comenzamos con temporada de teatro para adultos de espectáculos, de grupos amigos de la zona, el ciclo de humor ‘Rotos de risa’ funcionó muy bien, empezamos un ciclo de concert con La Combustible y se llenó la sala todos los meses. Cada año esperamos superarnos”, contó.

Pero no todo fue color de rosa durante el año que se fue. Los centros culturales de Capital Federal y del Conurbano sufrieron clausuras por parte del gobierno porteño y de gobiernos municipales respectivamente.

Debido a la diversidad de sus formatos, propuestas y orígenes (los hay independientes, de organizaciones sociales y de movimientos políticos) no existe un registro exacto de cuántos centros culturales funcionan en la Ciudad y en el Conurbano. Y aún así algunos debieron cerrar sus puertas ante la bronca de los fundadores y del público que los sigue.

Afortunadamente, tras las clausuras por presuntas irregularidades, la Legislatura porteña convirtió en ley y por unanimidad el proyecto del kirchnerismo que otorga un marco regulatorio al funcionamiento de los centros culturales, el que era reclamado por organizaciones como Unidos y Organizados y MECA.

El proyecto abarca la incorporación de la figura de los centros culturales dentro del Código de Habilitación y modifica el Régimen de Planeamiento Urbano local, reforma que requerirá de una segunda sanción en el recinto durante este año tras el paso de la iniciativa por una audiencia pública para dar lugar a la expresión de los ciudadanos.
Asimismo, incluye un listado de actividades permitidas en los centros culturales y un régimen tributario especial para aquellas entidades que funcionen sin fines de lucro.

Sobre la clausura de espacios culturales. Desde Designum apuntaron que “es una pérdida importante para la sociedad”.  “Son lugares de suma importancia y debería haber cada vez más. Los centros culturales a una sociedad son como las plazas a una ciudad. Nos dan el aire necesario para repensar, debatir, plantearnos otra mirada, vivir, ser mejores y en comunidad”, enfatizaron.

Casa Puchero manifestó su “repudio” y lamentó que “no haya una ley efectiva que ampare a los centros culturales, que los cobije bajo una reglamentación específica”. “Quien intente abrir un centro cultural no tiene otra vía que la ‘clandestinidad’ en muchos casos. Un centro cultural está fuera de la ley, básicamente porque no hay una ley que los habilite”, explicaron.

Para los encargados del Galpón de Diablomundo “no están muy claras las cosas desde el Municipio”. “Se mueven en función de la coyuntura política y de sus intereses, que muchas veces no son los nuestros. El concepto de gestión cultural, si bien desde el discurso es aceptable, en la práctica se desdibuja”, consideraron.

Además señalaron que “el tema nuclear es el de las habilitaciones” y tildaron de “inaceptable” que los espacios culturales “obtengan permisos precarios provisorios con una vigencia de seis meses”.

“Hay que diferenciar los centros culturales y los teatros independientes; no somos lo mismo aunque padezcamos la misma situación. Así y todo creemos que el Municipio debe dar respuesta inmediata y terminar con un andamiaje burocrático que más que oficiar como instancia de control y validación, funciona como un complicador constante”, añadieron.

En esa línea, Espacio Disparate apuntó que la clausura de espacios es “triste e indignante”. “Cerrar centros culturales es un horror. Espacios en donde se educa con el arte, donde la gente se junta a estudiar y a trabajar, no tienen porque cerrarse”, apuntaron.

La cultura en Zona Sur, ¿avanza o retrocede?. La galería de arte Designum consideró que la movida cultural “está creciendo, como algo espontáneo y también por contagio”. “Hay una necesidad cada vez mayor de expresarnos, de compartir el arte, de hacer la vida un poco más poética. Las manifestaciones artísticas se multiplican y hay cada vez más espacios públicos y privados para poder disfrutarlas. Es enorme la cantidad y la calidad de artistas que producen en zona sur”, consideraron.

Y agregaron: “Siempre hubo muy buenos artistas, lo que se está dando ahora son muchos cruces de artistas de diferentes ramas. Estas uniones disparan nuevas posibilidades y propagan el arte a otra escala”.

Casa Puchero apuntó que “sigue habiendo un desarrollo del contexto social, en lo económico, y en la idea de que las acciones en conjunto dan sus frutos desde lo creativo hasta lo laboral”.

“Hay una construcción cada vez más visible de las actividades culturales. Una vocación de quienes hacen cultura en la actualidad que apunta a abrirse”, dijeron.

Según Espacio Disparate, “la cultura en Zona Sur avanzó a pasos agigantados”. “Los teatros trabajamos en equipo, pensando en un beneficio colectivo, más allá del trabajo individual. Los artistas independientes de nuestra región son sumamente profesionales y las producciones son reconocidas, y son cada vez mejores”, sostuvieron.

Deseos para el 2015. Todas las voces consultadas coincidieron en que durante este nuevo año la cultura debería ser más reconocida y los espacios independientes contemplados por los gobiernos municipales.

Designum pidió que “a niveles institucionales y políticos, se cuide y proteja a quienes tienen la valentía de ser artistas brindándoles una plataforma de seguridad para poder producir sin otra bandería más que el arte y la cultura”.

Casa Puchero auguró porque “se amparen a los centros culturales” y “que haya una ley que reglamente los espacios culturales, que son diversos y que requieren una habilitación específica”.

Desde Diablomundo consideraron que “los beneficiaría mejorar la sala, estrenar tres producciones, aumentar la convocatoria, seguir programando a los artistas de la región y estar en movimiento constante”.

Por último, Disparate deseó que “haya más alumnos que tomen talleres y que la gente se acerque más a ver teatro”.

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