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Facundo Galli: “Todo lo que va pasando me va enseñando cosas”

23 Nov , 2016  

De Mar del Plata a Temperley, con tan solo 29 años, Facundo Galli es hoy uno de los cantautores más reconocidos: “Si digo que todo esto no lo esperaba es mentira porque sí espero que pasen cosas”. Este 25 de Noviembre a las 21 en Centro Cultural No Me Olvides (Av. Meeks 490 – Lomas de Zamora).

Por Emilce Galarraga | PH.  Manuela Gonzalez

De cantar en los actos escolares y esas épocas de juventud con Ave Huésped a su etapa solista con “Last Pamperito” y su reciente álbum “Liebre”: “Vengo moviéndome bastante, son poquitos los años desde el primer disco pero mucho laburo. Todo lo que va pasando, me va enseñando cosas.”, cuenta Galli quién sueña con seguir por mucho tiempo componiendo y tocando sus canciones para mucha gente.

“Me defino como un cantautor. Escribo, toco y canto mis canciones. En la adolescencia unos amigos de Chapadmalal me enseñaron a tocar unas zambas en la guitarra, y ahí empecé a curiosear ese mundo”, explica Facundo al recordar sus comienzos. Un músico al que lo influencian un montón de cosas, desde Lennon y Silvio Rodriguez, pasando por Lisandro Aristimuño, Martín Buscaglia y sus contemporáneos Julián Oroz, Los Tremendos, Manu Quintans, entre otros, pero también Frank Sinatra, el tan amado Goyechene y el mismísimo Luis Miguel: “De esos tipos me gusta que parece que no saben de música, o sea, vos lo ves impecables, ajenos a la banda, al arreglo. Pero en realidad tienen una concepción tremenda de lo que tiene que sonar. Y un sentido de la interpretación que es como una composición nueva.”

De Mar del Plata a Temperley, ¿Cuánto se sintió el cambio? ¿Cuán influyente lo sentiste a la hora de componer y de encontrarte con vos mismo?

La verdad que fue un gran cambio, pero viéndolo en perspectiva no fue traumático para mí. Hubo cosas naturales a las cuales acostumbrarse, obviamente, como en todo cambio. Pero soy bastante versátil por suerte. La influencia de los lugares, los viajes, los cambios, es directa a la hora de escribir. Porque escribo de lo que voy viviendo. O sea, me cuesta escribir imaginando una historia, encerrado en casa. Necesito un punto de partida real. Entonces al ir cambiando los escenarios, las situaciones, bueno, surgen nuevas temáticas. Hay periodos que me cuesta escribir porque no tengo nada nuevo para decir, y no quiero decir algo que ya dije en otra canción.  Entonces me doy cuenta que tengo que cambiar cosas del día a día. No sé, por ejemplo, andar por la calle,  en vez de ir en tren hasta un lugar voy en bici, o voy a jugar al futbol con amigos nuevos, o en su momento hice teatro. Por ahí para otro no tiene nada que ver, pero a mí me sirve.

¿Cómo es ese proceso de composición?

Bueno, la composición es el momento de la verdad. Si sale algo bueno es una fiesta si no sale es un garrón. Yo lo vivo así en términos generales. Básicamente es un proceso bastante desordenado y azaroso mediante el cual a partir de una idea principal, generalmente un concepto para la letra, hago una canción, y que siempre en mi caso parte de un pedazo de melodía y letra que me gustan mucho juntos y me tienta a seguir desarrollándolo. Puede ser la estrofa o estribillo. Si no encuentro eso rápido no la sigo, arranco otra.

Lo bueno y lo malo de ser tan obsesivo, ¿Tardan más en cerrar las cosas o sos bastante claro cuando delegas?

Soy bastante obsesivo pero sé delegar porque también pienso que mis canciones se enriquecen con los aportes de los demás. Lo que pasa que hay que saber en quienes delegar. Con Sergio me pasa eso. Y también me pasa con Los Pamperitos. Esta formación que me acompaña ya viene tocando conmigo hace bastante y gran parte de los arreglos de Liebre son creaciones de ellos. El concepto de Liebre termina de formarse con sus aportes, sin duda. También dar lugar en el proceso creativo me parece que suma para la interpretación en vivo, o en la grabación. Son mis canciones, pero es más natural que los chicos toquen un arreglo propio desde sus instrumentos. Es una manera de hacerlas propias y disfrutarlas más.

Segundo disco que producís con Sergio Quinto, ¿Cómo es esa relación?

Así es, es el segundo disco con Sergio. La relación con Sergio es muy particular. Por ejemplo, ahora hace un montón que no nos vemos. Hablamos cada tanto, y siempre de ideas para lo que vamos a hacer, tiramos conceptos, escribimos cosas en cuadernitos, y luego cuando nos juntamos vemos qué sale. Así definimos los conceptos de los 2 discos, y supongo que así estamos definiendo lo que se viene. Somos amigos y hablamos mucho de cosas de amistad durante la mezcla, ahí es cuando nos ponemos al día. Entonces en los discos suena eso también. La cuestión es que podemos no vernos por bastante tiempo, pero cuando nos encontramos está todo bien y laburamos bárbaro.

¿Cómo encontras el escenario musical hoy?

Puedo hablar de un tipo de escena, en la que me muevo yo, que es la que conozco. Es una escena que cada vez cuesta más etiquetar en género o estilo, y eso es muy sano. Porque la gente decide si le gusta o no, y no hay tanto prejuicio. De repente vas a ver a “La Rumbadera” y toca también “Bienvenidos a la Computadora”. O vas a ver a “Los Tremendos” y abro yo. El otro día fui a ver a Manu Quintans y a Nico Lapine tocando en una terraza de Adrogué. Estaban ahí los dos uno al lado del otro haciendo sus canciones, y pasaba lo que tenía que pasar, más allá de las diferencias de estilo entre cada uno. Tocaron, gustó (o no) y punto. Sin vueltas.

¿Por qué liebre? Leí por ahí que lo relacionabas un poco con la libertad. Tiene algo que ver esto de sentirte un poco más, valga la redundancia, libre y relajado para este segundo disco. Desde la participación de “Los Pamperitos” y demás…

Si, Liebre encierra la palabra Libre, y eso me parece lindo. La explicación por la cual le puse así al disco es que la liebre siempre me pareció un bicho muy interesante. Si alguna vez viste, o si llegas a ver, vas a darte cuenta que siempre se está yendo. Eso me llamaba la atención cuando veía alguna liebre en Chapadmalal. Entonces para este disco me pareció interesante la analogía de la liebre, con la inspiración a la hora de hacer un tema. Ese síntoma huidizo que me sugiere el inicio de una nueva canción.

¿Cuál es la diferencia fundamental que encontras entre “Last Pamperito” y “Liebre”? O ¿Por qué crees que este último gustó más?

Pienso que la principal diferencia es que Liebre es un disco más fresco, más alegre, más allá de que también tiene melancolía. Esta encarado con tempos mas rápidos, letras más cortas y directas y arreglos más simples. Entonces eso creo que pudo haber sido lo que gustó más. También puede ser que en este camino iré encontrando disco a disco mi propia voz y eso sea lo que guste. Eso espero.

Digamos que desde el 2012 al 2015 pasaron un montón de cosas, quizás en corto tiempo. ¿Esperabas que sucedan todas estas cosas, desde la publicación de tu primer trabajo hasta la elección del Club del Disco?

Vengo moviéndome bastante, son poquitos años desde el primer disco pero mucho laburo. Y todo lo que va pasando me va enseñando cosas. Algunas son cosas que tengo que cambiar y otras son cosas a las que tengo que darle más bola. Lo del Club del Disco fue un moño re lindo para Liebre y estoy re agradecido con ellos que son una gente de diez. La verdad que si te digo que no lo esperaba  es mentira, porque sí espero que pasen cosas. Laburo para eso y se va dando. La gente se acerca un poco más a los conciertos, los discos suenan un poquito más, se genera un boca a boca. De a poquito.

Hace poquito estuviste de gira, ¿Cómo sentiste la recepción del disco?

Si, tuve la suerte de tocar en el Litoral y en Córdoba. Estuvo buenísimo. Toqué en lugares para poquitas personas y en otros para muchas, pero el recibimiento fue muy bueno en todos los lugares. En esta gira y antes ya me había pasado que en los lugares más chiquitos, pueblos, me encontré con gente  que te mira muy seria mientras cantas, o que es más reacia a participar con algún corito de los que yo propongo. Al principio yo pensaba ‘ uy qué onda? No les gusta’ pero cuando terminas se acercan a decirte que les encantó. Y aquí vuelvo a lo que decía de la escena, siento que hay lugares del interior que no saben lo que es el indie o el folctronic o lo que sea, que simplemente salen a escuchar lo que va a sonar esa noche en el pueblo, y si les gusta te lo dicen y si no les gusta se van y  listo. Y en ese sentido deberíamos copiar un poco el hábito.

¿Cómo viene la fecha del 25 de Noviembre?, ¿Hay sorpresas, hay invitados? ¿Qué nos podes adelantar?

Viene bien. Estamos ensayando bastante. Como tocamos en No me Olvides y se puede darle volumen  preparamos una formación con batería y se sumó Juane Costa en la guitarra eléctrica. Quería darle peso a los temas que lo  merecen. Y lo vamos logrando, en los ensayos está sonando bien. Hay invitados pero prefiero dejarlo como sorpresa. Lo que puedo adelantar es que son amigos queridos.

¿Y el 2017?

El año que viene tengo ganas de empezar a producir lo nuevo, junto a Sergio, y  ensayar a partir de esa producción para grabar a mitad de año más o menos. Tenemos algunas ideas anotadas, sabemos por dónde va el concepto, tengo una lista de temas. Va a ser un disco distinto a los otros dos.

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