Reseña

“Lvganör”, respirá, si podés

15 Dic , 2015  

Llegó la hora de afirmar que el tan ansiado debut homónimo de Lvganör (cambiá “V” por “U” al pronunciarla) está entre nosotros, mostrando un horizonte de expectativas optimista para sus integrantes, luego varias puestas de sol, altercados e idas y vueltas.

Por Sebastián Lanzillotta

Estos humanoides tienen la cuota de humildad justa y un futuro prometedor, pero verdadero. Digo esto último porque a veces siento que se le da rosca a agrupaciones que están bien, pero nada más, propuestas que se las vende como “la banda de sonido del apocalipsis” y apenas te pueden servir como acompañamiento de algún piquete… ¿será carencia de exponentes? (en el mejor de los casos).

Dale play y sentí como “Tan poco especial” te pega una patada en la encía al punto de abombarte y pasarte en limpio lo que es una composición con todas las letras en la movida: técnica + agresión + gancho (si le agregás azúcar hasta por ahí se come).

Esto es material fresco, señores. Fue grabado y mezclado en Vader Studio por Sebastián Barrionuevo el 12 de agosto del corriente año y vio la luz tan solo unos días después. Destaco el temazo que cierra la obra titulado “Pudriéndote por dentro”, que cuenta con la rabia necesaria para dedicárselo a tus viejos si estás en plena adolescencia (?).

Lvganör es metal extremo de pura cepa que, por un lado, busca recuperar las influencias de los gigantes del protoblack aunque, por otro, también cuenta con algunos cuelgues psicodélicos como contraste, esos de afinaciones bajas, apesadumbradas (léase doom más precisamente). Pero queda en claro que los cimientos están en el Entombed de “Left hand path”, ese disco que tanto influenció a los tres minutos y medio de fama del revival del death metal melódico de Gotemburgo.

La performance de Juan MQ en las voces (de gran talla y barba prominente) es impecable, de lo mejorcito del género, además de contar con un impacto escénico superlativo. ¡Ah! Y una mención especial para Jonatan Zárate, el encargado tras los parches, un auténtico relojito suizo y, principalmente, digno de una patada descomunal (doy fe que mi tío no le prestaría su auto).

En épocas navideñas y de final de calendario, sale siempre una reflexión cerca del vitel toné: TODO LLEGA… y no viene nada mal un brindis por la gente que identifica sus sueños y se ahorra las excusas.

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