Reseña

“Mecánica celeste”, una moderna escalera al cielo

12 Abr , 2016  

Con composiciones propias y algunas versiones de laureados temas conocidos por todos, el multiinstrumentista Leandro Kalén editó su tan ansiado álbum de estudio bajo el título de “Mecánica celeste”, a través de PAI Records.

Por Sebastián Lanzillotta

En lo que al sonido respecta, acá las piezas (16 en su totalidad) están ligadas esencialmente a la veta más popera del intérprete, aunque hay una sección de vientos con sinuosos arreglos que aporta aires cuasi descendientes del jazz fusion. No obstante, el dotado aprovecha y une su afán payador con el groove de un funk ardiente sin dejar de ser rockero un ápice. Sí, por si aún no lo conocías, capaz de todo esto resulta ser.

Kalén tiene una notable vocación para contar sus historias con ingeniosos decires, en un coqueteo con la poesía franca y concreta. Además, entona con pasión (entre el intimismo y la extroversión) y en sus pasajes más inspirados consigue combinar estructuras inusuales, experimentales e intrincadas con estribillos atrapantes. También hay lugar para sentimentalismos, el quía da rienda suelta a su pluma y firma más de una lírica con destino de labios de una chica combo de miel.

A la propuesta la refuerzan una serie de oportunos invitados, entre ellos figuran: Litto Nebbia, Darío Sztajnszrajber, Rubén Carrasco, Juan Namuncurá, Pedro Menéndez, Michiel Borstlap, Hermeto Pascoal, Renzo Baltuzzi, Alambre González, Jorge Cumbo, José Balé, Conce Soares, Juan Carlos Ingaramo, Patricio Villarejo, Miriam García, Sami Abadi, Guido Martínez, Fernando Lerman, Alejandro Manzoni, Dorita Chávez, Roberto Catarineu, Jimmy Santos, Oscar Kreimer, y varios más que completan la lista de casi 70 nombres.

El músico se centra en explorar la canción como forma de relato y sabe cómo interactuar brillantemente con los instrumentos que él mismo ejecuta.

Kalén es dueño de un estilo inquietante y en este disco decide regalarnos sobradas muestras de su apertura y compromiso. “Mecánica celeste” es un compendio de gemas tan barrocas como impredecibles, plenas de frescura e invención, que se dispone a marcar un nuevo mojón en la discografía iconoclasta de estas latitudes.

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